He cambiado de trabajo, o mejor aún, he creado mi propio trabajo.
He sido tío.
Me he mudado a mi hogar.
Y entre todos esos espacios, multitud de experiencias que quedan atrás en el tiempo. El ahora no lo volveré a vivir nunca más y nunca seré tan joven como hoy.
Puedo decir que, salvando ciertos escollos en el camino, he conseguido mis metas y mis objetivos. Me he enfrentado a los lobos en la llanura, domado a ciertas fieras, roto enlaces duraderos y dañinos, conocido personas maravillosas, he encontrado la mentira en algunas personas, y la maldad. He conocido el rostro de la hipocresía y el engaño. He sufrido en carnes el desahogo de la miseria humana, la envidia y la sarna psicológica. Me han maltratado y me he rebelado. Me han querido humillar y he pugnado contra el artífice de aquello.
He roto los elementos que me oprimían y proyectado en derredor de mí un nuevo espíritu que subyacía dentro de mí pero que una amiga mía ha sacado de mi yo interno para que aflorara fuera. Hay veces que necesitamos ayuda para salir de nuestro caparazón.
Aprovecho para felicitaros el nuevo año, cargado de ilusión, de esperanzas y como no de cierto nerviosismo por lo que viene a deparar. Muchas personas quieren esperar siempre al cambio de año para hacer cambios, pero yo creo que desconocen que los cambios se pueden hacer en cualquier momento, que a veces necesitamos los cambios para avanzar. Somos como las ovejas, todo debe hacerse al mismo tiempo, 31 de diciembre - 1 de enero, o en Pascua o muchas otras fechas significativas. ¿Por qué no cambiar cuando se nos pide? o mejor aún, ¿por qué debemos cambiar al mismo tiempo? cada uno tenemos nuestro propio reloj.
Me paso por última vez por aquí, para deciros que mañana será otro día, otro día más que merece ser vivido y experimentado.
Y os dejo con una bendición, la que decía San Francisco de Asís, y creo que resume convenientemente muchos de mis mensajes en mi blog, que no ha sido otra cosa que un pequeño destello en la oscuridad, para alumbrarme a mi, claro, egoístamente... escribir a veces es la mejor terapia.
Señor, hazme un instrumento de tu paz;
donde haya odio, ponga amor;
donde hay ofensa, perdón;
donde hay duda, fe;
donde hay desesperanza, esperanza;
donde hay tinieblas, luz;
donde hay tristeza, alegría.
Oh Divino Maestro,
que no busque yo tanto.
Ser consolado como consolar.
Ser comprendido como comprender.
Ser amado como amar.
porque dando se recibe.
Perdonando se es perdonado.
Y muriendo a si mismo
se nace a la vida eterna.
Gracias a todos los que en algún momento habéis hecho algún comentario, siempre fueron percibidos y atesorados.
Cuidaros mucho.


